BESOS DE VAMPIRO. ATÍPICA PELÍCULA CON TRAZAS DE COMEDIA, HUMOR NEGRO, CINE FANTÁSTICO Y DRAMA DESQUICIANTE

Nicholas Cage interpreta a Peter Loew, un gestor editorial neoyorquino que se obsesiona con el hecho de creer haber sido mordido por un vampiro.

Ver a un Cage tan jovenzuelo en un desparrame tan fresco y todavía no manido, en mi opinión aporta más que resta a la película. Jennifer Beals aparece desbordando atractivo, sin demasiado desarrollo de su personaje. Como contraposición, María Conchita Alonso da vida a una secretaria apocada y tierna que sufre los acosos de Loew (Cage).
Parece haber mayoría de roles femeninos en toda la película: la primera novia de Loew, la fogosa amante vampírica (Beals), Maria Conchita Alonso, que no es más que una de las secretarias y la terapeuta a la que acude el protagonista.

Me llaman la atención los detalles que el contexto de la ciudad de Nueva York aporta a la película, con planos de Cage dando tumbos por las calles que parecen rodados como a cámara oculta.

Película con un enfoque original, escenas tan ridículas como demenciales, unos sugerentes planos y fundidos, cierto erotismo y ambiente nocturno ochentero. No falta un toque hitchcockniano y la referencia explícita a Murnau.

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